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LAS RECETAS DE FRANCISCO PARA “UNA VERDADERA ALEGRÍA”.

Tras el éxito de 'Te deseo la felicidad', considerado como el libro más popular del Papa, con trece ediciones vendidas solo en Italia, se acaba de publicar 'Ti voglio felice' ('Te quiero feliz'), donde Francisco traza un camino concreto, y nunca solitario, para la verdadera alegría

“En estas páginas, las palabras del Pontífice -y también las de los libros y las películas que más le gustaban- trazan un camino concreto, y nunca solitario, para la verdadera alegría, que no prescinde de las dificultades de la existencia, sino que las afronta, las sublima, las supera, para una auténtica realización”, señala la editorial.

Tras Te deseo la felicidad, considerado como el libro más popular del Papa, con trece ediciones vendidas solo en Italia, este 16 de septiembre se ha publicado Ti voglio felice (Te quiero feliz), “el manifiesto de Francisco por la felicidad de cada hombre y mujer”, según el resumen que hace la editorial Pienogiorno, que gestiona los derechos internacionales en colaboración con la Libreria Editrice Vaticana.

“En estas páginas, las palabras del Pontífice -y también las de los libros y las películas que más le gustaban- trazan un camino concreto, y nunca solitario, para la verdadera alegría, que no prescinde de las dificultades de la existencia, sino que las afronta, las sublima, las supera, para una auténtica realización”, señala la editorial.

1. "Leer en tu interior"

Lee en tu interior. Nuestra vida es el libro más precioso que se nos ha dado, y es precisamente en ese libro donde se encuentra lo que se busca inútilmente por otros caminos. San Agustín lo entendió así: "Ve a tu interior. En el hombre interior habita la verdad". Esta es la invitación que quiero hacer a todos, y que también me hago a mí mismo. Lee tu vida. Lee en tu interior, cómo ha sido tu camino. Con serenidad. Vuelve a entrar en ti mismo.

2. "Recuérdate que eres único"

Recuérdate a ti mismo que eres único. Cada uno de nosotros es y está en el mundo para sentirse amado en su singularidad y para amar a los demás como nadie puede hacerlo en su lugar. Uno no vive sentado en el banquillo siendo el refuerzo de otro. No, cada uno es único a los ojos de Dios. Por tanto, no te dejes "estandarizar": no somos una producción en serie, somos únicos, somos libres, y estamos en el mundo para vivir una historia de amor, de amor con Dios, para abrazar la audacia de las opciones fuertes, para aventurarnos en el maravilloso riesgo de amar.

3. "¡Deja que tu belleza emerja!"

¡Deja que tu belleza emerja! No la que está de acuerdo con las modas del mundo, sino la real. La belleza de la que hablo no es la que se empeña en sí misma, como Narciso que, enamorado de su propia imagen, acabó ahogándose en el lago donde se reflejaba. Tampoco es el que se reconcilia con el mal, como Dorian Gray que, al terminar el hechizo, encontró su rostro desfigurado. Hablo de la belleza que nunca se desvanece porque es un reflejo de la belleza divina: nuestro Dios es inseparablemente bueno, verdadero y bello. Y la belleza es uno de los caminos privilegiados para llegar a Él.

4. "Aprende a reírte de ti mismo"

Aprende a reírte de ti mismo. Los narcisistas se miran en el espejo todo el tiempo... Recomiendo de vez en cuando mirarse en el espejo y reírse de uno mismo. Ríete de ti mismo. Te hará bien.

5. "No te aísles del mundo"

Vive una sana inquietud, en tus deseos e intenciones, esa inquietud que siempre te empuja hacia adelante, para no sentirte nunca "llegado". No te aísles del mundo encerrándote en tu habitación -como un Peter Pan que no quiere crecer-, pero sé siempre abierto y valiente.

6. "Aprende a perdonar"

Aprende a perdonar. Toda persona sabe que no siempre es el padre o la madre que debería ser, el novio o la novia, el hermano o la hermana, el amigo o la amiga que debería ser. Todos somos "deficitarios" en la vida. Y todos necesitamos misericordia. Recuerda que necesitas perdonar, que necesitas perdón, que necesitas paciencia. Y recuerda que siempre Dios va delante de ti y te perdona primero.

7. Aprende a leer la tristeza

Aprende a leer la tristeza. En nuestra época se considera sólo un mal del que hay que huir a toda costa, y en cambio puede ser una imprescindible llamada de atención que nos invite a explorar paisajes más ricos y fértiles que la fugacidad y la evasión no permiten. A veces la tristeza funciona como un semáforo, que nos dice: ¡está en rojo, detente! Acéptalo, sería mucho peor no sentir esta sensación.

8. Tener grandes sueños

Tener grandes sueños. No te conformes con lo que te corresponde. El Señor no quiere que estrechemos nuestros horizontes, no quiere que nos aparquemos a los lados de la vida, sino que corramos hacia metas altas, con alegría y audacia. No estamos hechos para soñar sólo con vacaciones o fines de semana, sino para cumplir los sueños de Dios en este mundo. Nos ha permitido soñar para abrazar la belleza de la vida.

9. No escuches a los que venden ilusiones

No escuches a los que venden ilusiones. Una cosa es soñar y otra hacerse ilusiones. Quien habla de sueños y vende ilusiones es un manipulador de la felicidad. Fuimos creados para una alegría mayor.

10. Sé revolucionario

Sé revolucionario, ve a contracorriente. En la cultura de lo provisional, de lo relativo, muchos predican que lo importante es "disfrutar" del momento, que no vale la pena comprometerse, tomar decisiones definitivas, porque no se sabe lo que depara el mañana. Os pido que seáis revolucionarios, que os rebeléis contra esta cultura que, al fin y al cabo, os cree incapaces de asumir responsabilidades. Ten el valor de ser feliz.

11. Asume riesgos

Asume riesgos, incluso si fracasas. No observes la vida desde el balcón. No confundas la felicidad con un sofá. No seas un coche aparcado, mejor deja que tus sueños florezcan y toma decisiones. Asume riesgos. No sobrevivas con el alma anestesiada y no mires el mundo como si fueras un turista. ¡Hazte oír! Destierra los miedos que te paralizan. ¡En vivo! ¡Entrégate a lo mejor de la vida! 

12. "Levántate, si caes"

Camina con los demás. Es feo caminar solo. Feo y aburrido. Camina en comunidad, con amigos, con los que te quieren: esto te ayuda a alcanzar tu meta. Y si te caes, vuelve a levantarte. No tengas miedo de los fracasos, de las caídas. En el arte de caminar, lo importante no es "quedarse caído". 

13. "Vive la gratuidad"

Vive la gratuidad. Los que no viven la gratuidad fraterna hacen de su existencia un oficio laborioso, midiendo siempre lo que dan y lo que reciben a cambio. Dios da gratuitamente, hasta el punto de que incluso ayuda a los que no son fieles, y "hace salir su sol sobre malos y buenos" (Mt 5,45). Hemos recibido la vida gratis, no hemos pagado por ella. Así que todos podemos dar sin esperar nada. Es lo que Jesús dijo a sus discípulos: "De gratis habéis recibido, dad de gratis" (Mt 10,8). Y es el sentido de una vida plena.

14. "Levanta la mirada del suelo"

Mira más allá de la oscuridad. Esfuérzate por tener ojos brillantes incluso en la oscuridad, no dejes de buscar la luz en medio de la oscuridad que tan a menudo llevamos en el corazón y vemos a nuestro alrededor. Levanta la mirada del suelo, hacia arriba, no para huir, sino para vencer la tentación de tumbarnos en el suelo de nuestros miedos. Este es el peligro: que sean nuestros miedos los que nos retengan. De permanecer encerrados en nuestros pensamientos, llorando sobre nosotros mismos. Esta es la invitación: ¡mira hacia arriba!

15. "Estás destinado a lo mejor"

Recuerda que estás destinado a lo mejor. Dios quiere lo mejor para nosotros: quiere que seamos felices. No pone límites ni nos pide ningún interés. En el signo de Jesús no hay lugar para segundas intenciones, para pretensiones. La alegría que deja en nuestros corazones es una alegría plena y desinteresada. Nunca es una alegría aguada, y es una alegría que nos renueva.

Tomado de RELIGIÓN DIGITAL
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