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¿Dejarme ayudar?

¿Quiénes te ayudan en las necesidades de tu vida? ¿Quiénes te apoyan en tu ministerio pastoral? Desde luego, los primeros deberían ser los hermanos sacerdotes. ¿Verdad? Y los laicos ¿Qué aporte nos habrían de hacer en nuestra vida y ministerio? ¿Qué recibimos de ellos? ¿Qué les damos?

Nuestras situaciones y actitudes ante ellos son diversas. Algunos sacerdotes sentimos que no necesitamos de ellos, otros reciben más de sus amigos laicos. Las amistades maduras y constructivas nos traen buenos aportes.

El primero y principal aporte es el de nuestra propia familia de sangre. Durante toda la vida, podemos recibir su afecto familiar que nos hace mucho bien. Además, recibimos el apoyo que ella pueda dar a nuestro ministerio. Y, de nuestra parte, buscamos ser los mejores hijos y hermanos, servirlos evangelizando.

En tu parroquia, o comunidad eclesial, ¿Tienes “Familias Betania”, como la de Marta, María y Lázaro que, por amor a Jesús, nos reciben como recibieron a los Apóstoles? Esas familias, nos acompañan y nos ayudan con su amistad y apoyo. De nuestra parte, les ofrecemos amistad y servicio evangelizador. Por otra parte, en nuestras comunidades parroquiales hay grupos vocacionales que oran por nosotros y por las vocaciones sacerdotales. A ellos les manifestamos nuestro aprecio y les agradecemos su apoyo. Hay, también, Instituciones educativas, Asociaciones, Empresas, que nos abren las puertas para que prestemos nuestros servicios y nos apoyan con su amistad. Eso nos estimula a seguir sirviendo mejor.

Yendo al campo de nuestras amistades, cada uno tenemos nuestros amigos laicos. Algunos de ellos aprecian mejor nuestra vocación y misión y, por ello, quieren hacer mucho por nuestro bienestar. Lo hacen, sobre todo, porque somos sacerdotes y por su amistad con nosotros.

Y de los demás laicos ¿Qué aportes habríamos de recibir para nuestra vida y ministerio? La Iglesia nos recuerda el deber de cada uno de apoyar a nuestro párroco y a nuestros demás pastores: …. Por tanto, agradezcamos lo que ya hemos recibido y abrámonos a recibir de la Mano de Dios nuevos aportes a través de los hermanos laicos de nuestra parroquia. Animémoslos a apoyar a la Diócesis en los servicios de pastoral presbiteral con los cuales se favorece la formación, fraternidad y bienestar integral de los sacerdotes.

Entonces, la sabiduría está en “dejarnos ayudar”. Buscar y aprovechar el don que Dios nos da a través de nuestros hermanos laicos.  Ello nos lleva a ponernos en mejor comunión y ayuda fraterna con los laicos, a buscarlos, escucharlos, hacernos amigos, discernir con ellos y ayudarnos en nuestra vida y misión.

¿Te gustaría compartir esta reflexión con laicos de tu Parroquia? Nos hará mucho bien a todos.

Julio

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