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EL AUTOCUIDADO

Has escuchado alguna vez decir a un hermano: “estoy cansado”, “estoy estresado”, “estoy enfermo”, “estoy aburrido”, “estoy deprimido”. Las causas por las que alguien se puede encontrar en una situación de estas pueden ser múltiples. Pero podríamos pensar que muchos hermanos no están bien, porque se descuidan a sí mismos. Es importante hoy hablar del autocuidado, ya que somos los primeros responsables de nuestra salud física y mental, de las cuales depende en gran parte nuestro estado anímico. Algunos hermanos nos dicen “no tengo tiempo de hacer deporte, ando muy ocupado”, otros dicen “me alimento a la hora que puedo, porque tengo muchas tareas urgentes”, otros dicen “estoy enfermo, pero no he tenido tiempo de ir al médico”. A estos hermanos habría que recordarles aquel dicho popular “nadie sabe lo que tiene hasta que no lo pierde”. Ahora, el organismo también nos manda señales sobre lo que necesita, pero a veces andamos tan ocupados que no le prestamos atención. San Bernardo de Claraval decía “Yo prefiero glorificar a Dios con la salud y el trabajo que con la enfermedad y la postración”. Que bella enseñanza. Es importante entonces que le demos la importancia -que merece- a la salud física. A todos nos gustaría vivir y terminar nuestro ministerio en buenas condiciones y trabajando por la extensión del Reino de manera activa. Pero, para ello, debemos procurar sanas costumbres, una buena disciplina de vida, querernos a nosotros mismos. Es bueno, por lo menos, compartir algunas claves que nos ayuden a crecer en el autocuidado. Lo primero tiene que ver con la alimentación. Si queremos ser saludables, activos, animosos debemos alimentarnos de manera saludable y mantener horarios de alimentación estables, esto ayuda a la autorregulación del mismo organismo, lo contrario puede causar con el tiempo problemas de orden digestivo, aumento de peso, afecciones cardiacas, afectación en la presión arterial, etc. La mayoría de los médicos nos recomiendan actividad física – deportede tres a cuatro días a la semana durante 45 minutos. La OMS dice que el 6% de las muertes en todo el mundo se deben a la falta de actividad física, esta también ocasiona padecimientos como: el cáncer de colon, la diabetes y enfermedades cardiovasculares. Hacer ejercicio nos ayuda a prevenir enfermedades, a controlar el sobrepeso -que se volvió algo común en nuestro gremio-. Además, mejora nuestra capacidad de hacer esfuerzo sin fatigarnos, fomenta la maduración de nuestro sistema nervioso motor y aumenta las destrezas motrices. Ahora psicológicamente hablando, mejora el estado anímico, reduce los niveles de estrés, ansiedad y depresión. Es muy conveniente y se nos recomienda mucho, el hacernos chequeos médicos de manera regular; esto es importante porque evita que una afección se convierta en algo más grave o se vuelva crónica, también ayuda a tratar a tiempo problemas genéticos. Aumenta la posibilidad de tratamiento y cura. Lo más importante nos da tranquilidad. Es conveniente también tener un descanso adecuado y conveniente, cambiando de actividad. Siempre es recomendable dormir mínimo siete horas diarias, si se quiere que el cuerpo se restablezca adecuadamente. No esta por demás, decir que debemos evitar el alcohol y el cigarrillo, ya que son causantes de muchas enfermedades, accidentes y afectan las relaciones personales. Estas son algunas claves de autocuidado que nos convienen mucho para vivir nuestra vida ministerial de forma sana, alegre, activa y entregada. Tengamos en cuenta que el autocuidado no es algo para hacer ocasionalmente o cuando nos sentimos enfermos, es clave que lo ejercitemos de manera permanente y lo promovamos en nuestros presbiterios. ¡Hagámoslo!

José Humberto

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