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EL DESCANSO Y LA RECREACIÓN.

Todos los consagrados trabajamos por la extensión del Reino de Dios. Hoy se nos ofrecen muchos frentes de evangelización como la pastoral litúrgica, la pastoral educativa, los grupos apostólicos, la atención a los enfermos y a los pobres, la misión permanente, la formación de agentes de pastoral, la atención personalizada a los fieles, etc. En realidad, el trabajo pastoral demanda de nosotros mucho orden y disciplina, además, buena colaboración de parte de laicos comprometidos. Ahora, si queremos mantener un buen ritmo de trabajo y estar siempre animados para las actividades, programas y compromisos donde quiera que se esté ejerciendo el ministerio, es conveniente programar también el descanso y actividades de esparcimiento y recreación. Es verdad que todos tenemos nuestra propia idea de descanso y recreación. Para algunos descansar es dormir más, para otros salir a otro lugar y realizar otras actividades, para otros ir a cine o jugar bolos, para otros hacer algún deporte, para otros asistir a espectáculos; en fin, algunos se dedicarán a leer un libro de su interés. En todo caso, lo primero es contar con tiempo disponible. He aquí un factor importante. No podemos ser de esos consagrados, que, con un celo mal entendido, creen que recrearse y descansar es algo innecesario. A veces, incluso, nos encontramos con algún consagrado que dice con cierta satisfacción “hace más de 5 años no tengo vacaciones”. No es bueno dejarse absorber por el activismo o asumir más carga apostólica, descuidándose a sí mismo, descuidando el compartir con los hermanos e incluso a Dios, aunque se piense que todo se está haciendo por Él. Todos los consagrados necesitamos servicios de formación, de comunión y bienestar integral. Y estos servicios apuntan a nuestro desarrollo humano, espiritual, intelectual y pastoral. Ahora, la recreación y el descanso suelen dar mayor satisfacción si contribuyen a nuestro desarrollo personal, a mejorar nuestras relaciones interpersonales, a sentirnos bien e irradiar alegría.

¿Cuál sería el tipo de recreación y descanso que más nos convendría? Es una pregunta interesante que nos podemos hacer. Ante todo, una recreación que nos ayude a recuperar y estimular la creatividad, la comunicación y la participación en la vida personal y social. Es importante advertir que la industria del ocio y el entretenimiento, parecen convencernos de que para descansar y recrearnos necesitamos buen dinero para consumir y planes organizados. No podemos dejarnos encasillar en tales ideas. La recreación implica el arte, la cultura, la música, la lectura, el servicio a la comunidad, los deportes, los juegos y la vida al aire libre, etc. Cierto autor decía “se podría decir que la recreación es como la gripe: casi todo el mundo está afectado por ella, todo el mundo habla de ella, pero casi nadie sabe lo que es, se trata de un concepto hospital, una policlínica en la que todas las enfermedades tienen cura”. En verdad es importante descansar y recrearse. El mismo Jesús se llevaba a sus discípulos de cuando en cuando a descansar de las correrías apostólicas (Marcos 6,30ss). Esto, para estar en un lugar más sosegado, poder conversar, compartir familiarmente, etc. Como consagrados podemos pensar en recrearnos y descansar en un grupo de amigos. Compartiendo juntos fechas especiales, realizando caminatas, compartiendo el deporte, participando de alguna actividad cultural o sacar un día de retiro compartido en un lugar agradable, donde se comparta la oración, la reflexión y se dialogue fraternalmente. Recrearnos y descansar de forma adecuada nos traerá enormes beneficios y hará nuestra vida y ministerio más satisfactorios ¡Compartámoslo!

José Humberto

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