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LOS TALLERES DE MADURACIÓN HUMANA.

Como ministros del Señor, siempre buscamos ayudar a las personas a avanzar en un proceso de madurez espiritual que les lleve a esa respuesta progresiva y siempre creciente en la caridad -perfección en el amor a Dios y al prójimo-, pero que tiene como trasfondo y como condición la madurez humana.  Madurez espiritual y madurez humana van de la mano. No se puede construir un cristiano donde no hay una buena base humana. Ahora, hay ciertos signos que nos permiten darnos cuenta cómo vamos en ese camino de avance en la conquista de la madurez y también nos ayudan a revisarnos para no dejar de dar pasos hacia esa meta tan importante en nuestra vida. Las siguientes preguntas nos pueden dar una idea de los aspectos esenciales a los que debemos responder para llegar a una verdadera madurez ¿Ya me conozco bien a mí mismo? ¿Ya me acepto tal y como soy? ¿Ya soy una persona emocionalmente estable? ¿vivo un permanente espíritu de colaboración con los demás en búsqueda del bien común? ¿afronto los problemas sin enredarme en consideraciones inútiles, prejuicios o ideas equivocadas? ¿poseo autocontrol? ¿soy una persona que sabe proyectar el futuro? ¿siempre respondo por mis propios actos? ¿poseo un control adecuado de mis impulsos sexuales? ¿guardo el respeto en todas mis relaciones y busco siempre el bien del otro? ¿enfrento la vida con actitud optimista?

Es verdad que no basta con hacernos estas preguntas y responderlas lo más objetivamente posible. Necesitamos estudiar, conocer más afondo acerca de la madurez humana y encontrar ayudas y mecanismos que nos ayuden a conocernos bien a nosotros mismos en todos los aspectos y emprender tareas en puntos concretos que nos ayuden a mejorar cada día más nuestro ser humano. Somo sujetos en permanente construcción y por ello necesitamos acompañamiento, experiencias, estudio, reflexión y tiempo. Una herramienta importante para conseguir la madurez humana es el conocimiento, por ello la importancia de estudiar. Una de las metodologías que se nos ofrece y que nos conviene mucho es la metodología de talleres, donde compartimos con otras personas temas de madurez humana. En estos talleres, algunos exponen temas de manera calificada, todos comparten sus experiencias; se hacen plenarias para profundizar, resaltar aspectos importantes y señalar caminos que respondan a las inquietudes o retos del momento. Por último, se elabora algún documento que sirva para publicar y ayudar a nuestros hermanos consagrados tanto en su vida personal como en su tarea pastoral. Qué bueno que muchos nos animemos a participar de talleres de madurez humana ¡Hagámoslo!

José Humberto

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