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SAN GASPAR BERTONI.

Nació en Verona, en la República de Venecia, el 9 de octubre de 1777.

Como fruto de la gracia de su primera comunión, a edad de 11 años, Gaspar Bertoni fue llamado a una vida de unión mística. Su vocación al sacerdocio maduró, y a los 18 años, entró en el seminario. Asistiendo al curso teológico como un estudiante externo, él encontró en su profesor de teología moral, Fr. Nicolás Galvani, un director espiritual excelente.

Durante su primer año de teología, fue testigo de la invasión de los ejércitos franceses, (1 de junio de 1796). Esto era el principio de un periodo de 20 años de gran lucha para su ciudad natal. Inspirado por su profunda caridad, se dedicó a la ayuda de los enfermos y heridos, como un miembro de la Fraternidad del Evangelio para los Hospitales que había sido creada por el Siervo de Dios Fr. Peter Leonardi.

A su ordenación sacerdotal (el 20 de septiembre de 1800), se encontró en un mundo con necesidad de mucha ayuda para solucionar los serios problemas que perturbaban el alba de un nuevo siglo.

Se dedicó con todos su energías y gran habilidad organizativa a su nueva misión pastoral. Estableció un Oratorio bajo la forma de una “Cohorte Mariana”, que tenía como meta el cristianizar y formar a los jóvenes. Todas esas organizaciones fueron suprimidas por un decreto de Napoleon (1807), y Fr. Bertoni guardó sus planes para tiempos mejores.

Entretanto, él tomó la dirección espiritual de una comunidad fundada en aquel entonces por Santa Magdalena de Canossa en el Convento de San José (mayo de 1808), aquí conoció a la Sierva de Dios Leopoldina Naudet, a quien él guiaría espiritualmente a lo más alto del misticismo del santo abandono y en la fundación de las Hermanas de la Sagrada Familia. Él extendió esta faceta de su ministerio a otra Sirvia de Dios, Teodora Campostrini, de noble cuna, quien también estaba en la etapa de discernimiento de su vocación, para la fundación de su Comunidad, la de las “Hermanas Mínimas” de la Caridad de la Madre Dolorosa.

En su espíritu de abandono a Dios, y servicio a la Iglesia, Fr. Bertoni fue guiado por el espíritu santo para fundar una Congregación llamada de los “Estigmatinos” quienes quiso que fueran “Misioneros Apostólicos para Ayudar a los Obispos”.

El 4 de noviembre de 1816 se mudó con otros 2 religiosos a la casa de los estigmas de San Francisco, de la cual derivó parte del nombre de su congregación y en ella interiorizó sobre la meditación de los estigmas de Jesucristo, se abrió una escuela con servicios gratuitos a la comunidad.
Gaspar Bertoni cayó gravemente enfermo, y mientras era atendido en la enfermería de la casa generalicia, dijo sus últimas palabras: “Preciso sufrir”. Pronunciando estas palabras, murió el día 12 de junio de 1853.

La fama de santidad de Gaspar Bertoni se extendió desde Verona hasta los lugares a donde llegaron sus discípulos. Los estigmatinos introdujeron la causa de beatificación de su fundador. Fue el papa Pablo VI quien el 1 de noviembre de 1975 le proclamó beato. Catorce años después, el 1 de noviembre de 1989, Juan Pablo II le canonizó.

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