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  • El ejemplo que da este drama, de hasta donde se puede llegar por la fe en la resurrección, es ejemplar. También es importante saber que el trasfondo de la valentía para afrontar la injusticia y los sufrimientos es la fidelidad a la alianza con Dios, quien se ha manifestado a su pueblo con poder como el salvador y liberador definitivo (2M 7, 1-2.8c-14).
  • Pablo pide a los Tesalonicenses que oren por todos los evangelizadores, para que la Palabra de Dios avance, osea, llegue a todos los rincones de la tierra y “sea glorificada”, es decir, penetre en los corazones de los hombres, forme en ellos a Cristo y se establezca la comunidad de los santos (2Ts 2,26-3,5).
  • Jesús nos ayuda a comprender la esperanza de la resurrección, a entenderla en su sentido profundo. Primero, no es el regreso a una vida marcada por necesidades, ni por vínculos simplemente humano-afectivos. El vínculo predominante será con Dios “serán como ángeles”. No se hablará de esposos, esposas, madres, padres; la condición general de todos lo bienaventurados será “hijos” “y son hijos de Dios, porque son hijos de la resurrección”. En segundo lugar, es una realidad que viene después de la muerte “y que los muertos resucitan…”, no se trata de una simple perspectiva intramundana de un mejoramiento de condiciones de vida (Lc 20,27-38).
  • En cada eucaristía celebramos la resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. A la vez, recibimos a Jesús resucitado como alimento con la seguridad que nos dan sus palabras “el que como mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el último día” (Juan 6,54).
  • CEC 992-996: la revelación progresiva de la Resurrección; CEC 997-1004: nuestra resurrección en Cristo; CEC 1023-1029: el cielo; CEC 1030-1032: la purificación final o Purgatorio.
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